2006/05/31

monasterios

He ido a comprar el Berria, porque estoy coleccionando los cupones del libro sobre los ibilaldis suaves y fáciles (uno no es vasco en ese sentido de montañero que se lo sube todo...). Y cuando he llegado al kiosko he visto la revista EUSKAL HERRIA, en la que se destaca un reportaje sobre monasterios. Como la cosa es de lo más turística, no la he comprado. A mi me gusta el "Hard core", no el turisteo de todos los días. Y eso que el reportaje tenía buena pinta.

He venido a casa, he pegado el cupón -ya quedan menos-, y me he puesto a escribir en el blog de euskera. Y me ha salido una apología de los monasterios de lo más curiosa, y me gustaría, que bonita. Porque hoy en día rezar y estar en silencio (sobre todo esto último) es casi imposible. Yo mismo, ahora mismo, estoy escuchando el Meddle de Pink Floyd, porque el tráfico de la calle es ensordecedor. Con el disco puesto a volumen normal por lo menos tapo algunos ruidos de la calle. Estar en silencio se ha convertido en un lujo, y ni siquiera somos conscientes de que así es. Ni nos planteamos en estar a solas con nosotros mismos; no nos dejan, siempre tenemos que estar rodeados de algún sonido. Así que si vamos a los monasterios tampoco lo hacemos ansiando estar en ese silencio magistral en que están situados, sino que lo vemos como algo raro, aburrido, incluso amenazador. Por eso esas visitas no sirven de nada, porque no nos dejan suficiente tiempo a solas como para plantearnos qué nos está pasando, o simplemente para disfrutar de la "nada", que a veces es el Todo.

En fin, que una vez acabado de escribir, me he replanteado la cuestión y mañana probablemente me compre la revista, para ver si es posible estar más de un día en uno de esos monasterios. Y si no, para disfrutar de las fotos, en "silencio".


www.blogak.com/madigan
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